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Sexto sentido y Lenguaje corporal

Sexto sentido y Lenguaje corporal

Hay personas que tienen la capacidad de interpretar de forma natural una serie de datos casi imperceptibles y que en un conjunto ofrecen una valiosa información. A mí me gusta llamarlo “el sexto sentido”, porque aunque intervienen todos los demás sentidos en la información recabada, es un arte aparte el ser capaz de sacar conclusiones de detalles tan pequeños.

Observemos, por ejemplo, el lenguaje corporal. Nuestro cuerpo habla de nosotros mejor que nuestra propia voz. Nuestros movimientos ofrecen información a nuestro interlocutor no sólo sobre lo que queremos transmitirle, sino también sobre aquellas cosas que deseamos callar. Podemos averiguar en esos detalles si alguien nos está mintiendo, si está nervioso, si tiene falta de seguridad en sí mismo, si ha tomado una decisión, si no está de acuerdo con lo que está escuchando o si está encantado de mantener una conversación con nosotros.

En el lenguaje corporal interviene el movimiento de las manos y su colocación. Cuando nos tocamos repetidamente la nariz y no nos ha picado un mosquito, significa que estamos mintiendo. Si mantenemos la mano sujetando nuestra barbilla puede denotar interés si los dedos están doblados o aburrimiento, si el pulgar está hacia arriba. Si nos acariciamos la barbilla, significa que estamos evaluando o decidiendo.La mirada también es muy importante en este tipo de lenguaje. Nuestros ojos nos delatan continuamente. Pestañear seguidamente indica atención total. Mirar hacia ambos lados, denota hipocresía si lo realiza un hombre e insinuación sexual si lo hace una mujer. Mirar fijamente es símbolo de deseo. Evitar la mirada sugiere rechazo. Tengamos en cuenta también hacia donde giran los ojos. Por lo general, cuando alguien intenta recordar o calcular sus ojos giran hacia la parte superior izquierda. Si por el contrario está creando, inventando o mintiendo la mirada se tuerce hacia el lado superior derecho. En este caso influye que el individuo sea diestro o zurdo, o dicho de otra forma, influye cuál sea su hemisferio dominante.

Las mujeres tienen una capacidad superior a la de los hombres para descifrar este tipo de lenguaje, debido a que su hemisferio dominante es generalmente el derecho, encargado de las funciones intuitivas. Por ello, la intuición femenina o el sexto sentido no es un mito, sino una realidad palpable que nos ayuda a reconocer a las personas y saber cuándo no debemos fiamos de alguien, ya que su lenguaje corporal dice lo contrario que su lenguaje verbal.

En ocasiones... veo lo que no quieres enseñar.

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