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Estirando los músculos - Body Balance

Estirando los músculos - Body Balance

Ayer cumplí mi promesa. A las seis y media de la tarde allí estaba yo, armada de valor, decidida. Me paré delante de la puerta, respiré hondo y eché el último vistazo hacia arriba, hacia aquel cartel que ponía en letras grandes: GIMNASIO.

Entré bolso en hombro. No me había olvidado de nada, tenía la toalla, la ropa, el peine y los artículos de aseo por si me duchaba allí y hasta el candado para la taquilla, después de haber hecho una colección de candados durante todos estos años en que esporádicamente me apuntaba al mismo gimnasio.

Tenía la tarjeta automática y uno de los primeros números de socia. La de gente que ha pasado por allí desde que me apunté por primera vez hace ocho años. Pero siempre hay caras habituales, los de siempre, los vigoréxicos y los que van por temporadas, como yo, los monitores antiguos, con cara de cansancio y los nuevos, jóvenes y animosos.

Después de echar sapos y culebras por la boca por el abuso de precios, ya que en un año habían subido 9 euros, pagué la tasa y me cambié, dispuesta a dar vida a mis tendones y músculos.

Salí y me miré al espejo. Estaba aún maquillada, parecía que iba a un gimnasio de Melrose Place, con el rímmel aún cubriéndome las pestañas. Después saludé a mi ex profesor de Psicología, que por alguna razón siempre que me ve me cuenta sus andanzas y tras hablar de mis dolores de espalda, me cuenta a su vez sus lesiones y añade que a nuestros años nos empiezan todos los males. Yo le corregí. - Ey, macho, yo no tengo tu edad.-  Porque aunque se empeñe en parecer que tiene 30 años, esta vez se le olvidó darse el tinte y yo no podía dejar de mirar su canosa cabellera. Y los aparatos en la boca,que le daban un cierto aire de colegial, no podían disimular que las facciones de su cara también iban deshinchándose, confiriéndole esos rasgos que nos distinguen de una edad a otra.

Corrí  a la clase de Body Balance. El Body Balance es uno de esos deportes nuevos que mezcla ejercicios de Pilates, Yoga, Stretching y Thai Chi y que trabaja los músculos estirándolos, vigorizándolos y relaja las articulaciones. Los movimientos son lentos, pero no por ello dejas de sudar como un queso.

Tras un calentamiento muy armonioso y de suaves movimientos, como si intentases acariciar el aire que te rodea, pasamos a unos ejercicios bastante más duros. Oí como cada uno de mis huesos crujía cada vez que cambiaba de ejercicio, noté como el óxido intentaba desprenderse mientras rechinaban mis articulaciones. Mis músculos no tenían fuerza, mi pierna temblaba en un ejercicio de equilibrio al levantar la otra, y con mis brazos extendidos, parecía más un avión a punto de estrellarse que un silencioso planeador.

La monitora, al final de la clase, me preguntó si era mi primer día, yo le dije que sí y ella, sacó sus dotes comerciales de captadora de nuevos alumnos y me dijo que hacía muy bien las posturas y que mantenía la barbilla alta. En verdad que en la barbilla no tengo problemas y la subo y la bajo con una facilidad asombrosa.

Ahora sólo me queda, toda una vida de seguir practicando esto, si no quiero que la artrosis acabe con mi movilidad. Puede que dentro de unos años consiga hacer sin problema el avión planeador.

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