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Adulta en la Literatura

Cuando era apenas un proyecto de mujer solía soñar despierta todo el día y gran parte de la noche, hasta que me quedaba dormida. Me costaba conciliar el sueño, así que utilizaba mis propias técnicas, me inventaba los sueños y los llevaba por el camino que me apetecía hasta que ellos solos cogían rumbo hacia el país de Morfeo.
En algunos aspectos de mi vida la timidez y la fantasía eran mis acompañantes perpetuos. Nunca me atrevía a decir lo que pensaba. Cuando miro atrás, recuerdo la simpleza del pensamiento infantil, la facilidad con que la ingenuidad arreglaba todos los problemas de la humanidad.
Desd
... (continúa)Mis habilidades

Muchas veces he envidiado a la gente que posee alguna habilidad, alguna pasión, alguna virtud por la que destacan. Hay a quien se le da bien la música y tiene una voz maravillosa o toca algún instrumento; hay personas que se sienten enormemente atraidas por la informática y son capaces de investigar y aprender solos los secretos de las nuevas tecnologías; hay otros que son grandes deportistas y que gracias a sus características físicas unidas a su constancia y tesón llegan a destacar en algún deporte.
La gente tiende a desarrollar sus habilidades, sobre todo cuando éstas se convierten en un hobby, en una pasíón. Yo nunca tuve una habilidad especial. Nunca fui de las peores en nada, pero tampoco destaqué. A lo largo de mi vida, he comenzado a realizar múltiples actividades. Me he sentido atraida por el bricolaje, el diseño gr&aacu
... (continúa)Primera cita

Esa noche Susana se preparaba para su primera cita con Carlos. Se habían conocido días atrás en una fiesta de cumpleaños. Habían hablado varias veces por teléfono y por fin nada impedía que ese día saliesen juntos por primera vez.
Susana quería estar impresinante y se esmeró acicalándose. Por la tarde fue a la peluquería y le retocaron el corte y el color. La peinaron de modo que su cabello estaba perfecto para grabar un anuncio de pelo Pantene.
Una vez en casa, se bañó con su gel especial de albaricoque, luego con el de miel hidratante y por último se pasó el guante de crin por todo el cuerpo con el de aloe vera. Al salir de la ducha, y con su cabello protegido por una toalla, se dio una mascari
... (continúa)EL VENDEDOR DE HELADOS

Lo conocí una tarde calurosa del mes de julio, cuando la gente paseaba felizmente por las calles, despreocupada ya de cualquier problema y recién iniciadas las merecidas vacaciones de verano.
Por fin encontré una heladería. Hacía esquina entre dos calles céntricas y bastante transitadas de la ciudad. Sobre la puerta, un enorme cartel anunciaba las habilidades mediterráneas: HELADOS ITALIANOS CASEROS.
Perdido en la oscuridad

Estaba perdido en la oscuridad, pero junto a él habían más, todos expectantes, ansiosos por que comenzara la carrera. No era una carrera tradicional; se encontraban en lo más exótico del Perú. Por fin había llegado el momento, después de tanta espera. Sonó el disparo de salida, aunque más que un disparo, parecía un aullido. Y salieron a toda velocidad
No se trataba de aguantar más, aquí contaba la rapidez y había que dar el cien por cien, sin reservas. Se esforzó cuanto pudo con un único objetivo: llegar el primero. Ya faltaba poco y habían muchos junto a él, pero les ganaba por una ligera ventaja: - No desfallezcas, ya casi lo consigues. Ya casi estoy, sólo un poquito más, un poquito más... ¡¡¡He llegado!!!
Al momento de llegar, comenzó la transformación: se fusion&
... (continúa)Bailando con la fregona

Sonó el teléfono por sexta vez. Lo cogí; - ¿Diga? Al otro lado, silencio… - Oiga, ¿llamaba para algo, o es que intenta aumentarle la factura telefónica a su jefe? - . Continúa el silencio. Cuelgo. Subo el volumen de la música. Suena una alegre canción pegadiza de moda. Sigo limpiando el polvo con el plumero, esta vez al ritmo de la música… Camino suave y rítmica, primero apoyando la punta, luego el talón, mientras mis hombros se mueven a un lado y a otro, cada vez más rápido y mis caderas comienzan a hacer lo mismo… La música se va apoderando de todo mi cuerpo; salto sobre el sillón y lanzo una de mis zapatillas hacia el techo, luego la otra… Salto de nuevo hacia arriba, encogiendo las rodillas a lo rockero sesentero y caigo sobre el suelo, agarrando en un r&aac
... (continúa)Mi Metamorfosis

Esta mañana me levanté de la cama sintiéndome más pesada que de costumbre. Cuando me arranqué las legañas resecas que se me acumulaban en la parte interior de los ojos y pude entrever algo, observé que mis piernas estaban distorsionadas. Me froté de nuevo los ojos intentando eliminar lo que perturbaba mi visión, pero no; ahí estaban: ¡¡Eran unos pies enormes!! La talla podía ser la misma que llevaba hasta ahora, pero mucho más anchos y con la piel más curtida; las uñas aparecían pintadas de un rojo bermellón con una luna blanca y un poco más largas de lo que acostumbro a llevarlas. No recordaba haberme pintado las uñas, pero tampoco recordaba mis piernas. Como un repentino flash, me dio por mirarme los brazos… ¡también habían cambiado! Ahora eran tambi&e
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